sábado, noviembre 12, 2011

Hubo un alerta que nadie escuchó

Más de un mes antes del derrumbe que cobró la vida de un hombre, un inspector había alertado sobre el riesgo de la construcción vecina. Lo denunciaron diputados opositores durante la exposición del titular de la Agencia Gubernamental de Control.

 Por Eduardo Videla




Ibáñez, de espaldas, junto a la titular de la Comisión de Desarrollo Económico, Delia Bisutti, durante su exposición.
Imagen: DyN.
El 26 de septiembre, un mes y ocho días antes del derrumbe del edificio de Bartolomé Mitre, un inspector del gobierno porteño advirtió, tras una visita a la obra en construcción lindera, que en ese terreno donde estaba prevista la excavación para hacer “tres subsuelos” había “dos edificios linderos de importante altura y de antigua data”, por lo cual recomendó expresamente “verificar submuración”. Sin embargo, el lugar no volvió a ser visitado por ningún inspector ni verificador de obras. La existencia de una voz de alerta que no fue escuchada fue revelada por el diputado Eduardo Epszteyn en la reunión informativa en la que el titular de la Agencia Gubernamental de Control, Javier Ibáñez, intentó explicar por qué no se pudo prevenir el derrumbe.
La denuncia puso en dudas la efectividad del sistema de control de obras porteño: “Por qué, si el 26 de septiembre el inspector dice que en dos días empezaría la excavación, no se dispuso ningún control”, reclamó Epszteyn, del bloque Frente Progresista Popular. La submuración de la que hablaba el inspector es un refuerzo de hormigón sobre la medianera que va quedando al descubierto con la excavación, de manera de evitar el derrumbe. Epszteyn y su compañero de bloque, Aníbal Ibarra, hicieron la denuncia a partir de la documentación que el propio Ibáñez llevó a la Legislatura.
La Agencia Gubernamental de Control venía informando, desde el martes, que sobre la obra de Bartolomé Mitre al 1200 se habían hecho siete inspecciones, desde que se recibió una denuncia de vecinos por ruidos molestos. Dos de ellas estuvieron a cargo de la Dirección de Fiscalización y Control de Obras, una el 2 de septiembre y la otra, la mencionada del 26 de mismo mes. Las otras cinco corresponden a la Dirección de Protección del Trabajo: todas en octubre, los días 14, 14, 19, 21 y 31, es decir, cuatro días antes de la tragedia.
En el acta del 26 de septiembre, el inspector Ricardo Waishlat, quien es arquitecto, puso por escrito, tras revisar la obra vecina al inmueble de Bartolomé Mitre 1232: “El miércoles (28 de septiembre) comienzan excavación. Dos edificios linderos de importante altura y de antigua data, se realizarán tres subsuelos. Importante verificar submuración”. Ibáñez no pudo explicar de manera convincente por qué no se había convocado a un profesional verificador, para atender la recomendación del inspector.
Los cuestionamientos de los diputados giraron en torno de la falta de reglamentación por parte del Poder Ejecutivo de la Ley 3562, sancionada hace más de un año por la Legislatura. En esa ocasión, los diputados sancionaron por unanimidad una norma que daba instrumentos al Ejecutivo para controlar las obras en la etapa de excavación, para evitar episodios como el derrumbe del gimnasio de Villa Urqiza, ocurrido en septiembre de 2010. Hasta ese momento la AGC no estaba obligada a controlar esa etapa.
Ibáñez desgranó distintos argumentos para explicar la demora en la reglamentación, pero el más convincente fue el de la “falta de consenso” con las entidades profesionales representantes de la industria de la construcción. El propio titular de la Asociación de Ingenieros Estructuralistas admitió que hizo lobby para que no se reglamente la norma.
“Según Ibáñez, la ley que sancionó esta Legislatura para evitar derrumbes no servía para nada”, le reprochó Juan Cabandié, titular del bloque Encuentro Popular para la Victoria. Lo mismo hizo el jefe del bloque de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez, quien recordó que Ibáñez había calificado la ley de “mamarracho”.
Antes de esas explicaciones, Ibáñez se dedicó a ilustrar con ejemplos y fotografías que en Nueva York se registraban más derrumbes de edificios que en Buenos Aires. Ante una consulta del diputado Adrián Camps (Proyecto Sur), Ibáñez dijo que “hay muchos hechos que pueden haber llevado” al desmoronamiento parcial del edificio, entre ellos, “una mala praxis del arquitecto” responsable de la obra.
Fabio Basteiro, de Proyecto Sur, evaluó que el funcionario de la AGC “ha manifestado un nivel de irresponsabilidad y soberbia que realmente nos preocupa, porque con una muerte y la situación que se ha vivido en estos días, lo primero que tendría que haber hecho es reconocer los errores”.
Ibáñez expuso en la Comisión de Desarrollo Económico que preside Delia Bisutti (SI-Nuevo Encuentro), quien también reclamó la presencia de los ministros de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, y de Desarrollo Urbano, Daniel Chain.
Al comienzo del encuentro, hicieron su exposición Hernán Fede, hermano de una de las víctimas de Villa Urquiza, y Mariana Bustos, quien desde hace cuatro años vive una situación de zozobra en su casa de Humboldt al 1900, cuya estructura fue vulnerada por una obra en construcción vecina.
En un comunicado, el senador porteño Daniel Filmus consideró que el Gobierno de la Ciudad actuó con desidia, ineficacia y despreocupación, tanto en los controles que no hizo como en la tardía búsqueda de la persona fallecida”. “Un Estado que se repliega, que está ausente en los controles y regulaciones que exige la convivencia ciudadana, termina siendo un Estado que nos pone en peligro.”

Por una denuncia, suspenden una obra en construcción

Se estaban haciendo trabajos de excavación en el barrio de San Telmo; 
un vecino se quejó porque las tareas afectaron su vivienda
 

(Télam).- Autoridades del gobierno porteño suspendieron hoy los trabajos de excavación de una obra en construcción, en el barrio porteño de San Telmo, luego de que un vecino denunció que había afectado su medianera.
La medida fue adoptada en la obra, ubicada en Juan de Garay 263, y cuyo proyecto y dirección está a cargo de Sergio Gorelik, luego de que un vecino denunció que los trabajos que se realizaban habían afectado su vivienda.
En esa obra, una retroexcavadora "golpeó una medianera y causó rajaduras, dejó las bases perforadas y peladas las medianeras vecinas", informó el director de la Agencia de Control Gubernamental, Javier Ibañez.
"Frenamos la obra porque no estaba el responsable para dirigir la operación", dijo Ibáñez ante el periodismo y explicó que la máquina de gran tamaño estaba removiendo tierra.

UN TEMA SUSCEPTIBLE

Esta medida fue adoptada ocho días después de que un edificio ubicado en Mitre 1232, y lindante a una obra en construcción se derrumbó y mató a un hombre y afectó a varios edificios vecinos.
Por este derrumbe, Ibánez debió dar explicaciones el jueves, en la Legislatura porteña, donde los diputados concluyeron que el gobierno porteño "desoyó" un acta elaborada por sus inspectores que advertía sobre la necesidad de controlar la obra lindera al edificio derrumbado.
El funcionario señaló que el maquinista de la obra intervenida en San Telmo le informó que debía excavar 5 metros y retirarse al mediodía y en ese sentido, Ibañez explicó que "el profesional debe estar presente durante la excavación y el llenado de la losa".
Luego de que se detuvo la operación, "se apuntaló a ambos lados, hacia la casa del vecino y de la obra e intimamos al profesional para que llene los pozos y subsane los riesgos", dijo Ibañez.
Asimismo, informó que el profesional "se tendrá que acercarse al gobierno porteño para responder a las sanciones que le competen".

Suspenden una obra en construcción por causar daños en una casa lindera

Lo decidió el Gobierno porteño. “Una retroexcavadora golpeó una medianera y provocó rajaduras, dejó las bases perforadas y peladas las medianeras vecinas", explicó el director de la Agencia de Control Gubernamental, Javier Ibañez.
  • La obra suspendida está ubicada en Juan de Garay al 200.AMPLIAR IMAGEN
  • La obra suspendida está ubicada en Juan de Garay al 200.AMPLIAR IMAGEN
  • La obra suspendida está ubicada en Juan de Garay al 200.AMPLIAR IMAGEN
  • La obra suspendida está ubicada en Juan de Garay al 200.AMPLIAR IMAGEN
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Autoridades del gobierno porteño suspendieron hoy los trabajos de excavación de una obra en construcción, en el barrio porteño de San Telmo, luego de que un vecino denunciara que los trabajados habían afectado su vivienda.

“Una retroexcavadora golpeó una medianera y causó rajaduras, dejó las bases perforadas y peladas las medianeras vecinas", informó el director de la Agencia de Control Gubernamental, Javier Ibañez.

"Frenamos la obra porque no estaba el responsable para dirigir la operación", agregó el funcionario desde el lugar de la construcción, en Juan de Garay 263.

Ante la prensa, Ibáñez explicó que la máquina de gran tamaño estaba removiendo tierra.

El funcionario señaló que el maquinista de la obra intervenida le informó que debía excavar 5 metros y retirarse al mediodía. En ese sentido, Ibañez explicó que "el profesional debe estar presente durante la excavación y el llenado de la losa".

Luego de que se detuvo la operación, "se apuntaló a ambos lados, hacia la casa del vecino y de la obra e intimamos al profesional para que llene los pozos y subsane los riesgos", dijo Ibañez.

Asimismo, informó que el profesional "se tendrá que acercarse al gobierno porteño para responder a las sanciones que le competen".

Clausuraron una obra en San Telmo para evitar otro posible desplome

Una excavadora removió los cimientos de la casa lindera, en avenida Juan de Garay y Paseo Colón. Personal del gobierno porteño se acercó al lugar para apuntalar la medianera en la que se abrió una grieta y evitar su caída, indicaron a Infobae.comvoceros oficiales
Una obra en construcción ubicada en Juan de Garay y Paseo Colón, en el barrio de San Telmo, será clausurada por orden del gobierno porteño debido al peligro de derrumbe que provocó el empleo de una máquina excavadora en los cimientos en una casa lindera.
Según indicaron fuentes oficiales a Infobae.com, personal del gobierno se dispone a apuntalar la medianera del domicilio afectado, para evitar así el derrumbe de la misma.
La pala excavadora utilizada en la obra habría removido los cimientos de la propiedad lindera, por lo que se produjo una grieta en uno de sus muros.

Derrumbes: rompé, Pepe, rompé

La caída del edificio de la calle Mitre volvió a mostrar que el boom de la construcción no tiene medidas de seguridad que protejan a los vecinos y a los trabajadores. Las denuncias son desoídas y una ley que refuerza los controles es rechazada por las cámaras profesionales.
El 14 de junio de 1970 fue un día trágico para la ciudad. Cerca de las 9 de la noche, un edificio de 14 pisos se desplomó inesperadamente y 30 personas resultaron muertas. La causa, se supo luego, fue la falta de un estudio completo del suelo. Cuarenta años después, la ciudad vivió una historia similar: un edificio se derrumbó en pleno centro porteño, pero esta vez, los vecinos lograron autoevacuarse antes de que los diez pisos colapsaran. Todos menos uno: al cierre de esta edición un hombre de 74 años -con problemas de movilidad y audición- continuaba desaparecido. Una grieta provocada por la excavación de una obra aledaña habría provocado la destrucción de los cimientos del edificio ubicado en la calle Bartolomé Mitre al 1200.
El caso se convirtió en una foto repetida en Buenos Aires. Que termina o puede terminar en tragedia. Según la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, en el último año se originaron 13 derrumbes. En lo que va del mandato PRO se produjeron por lo menos 23 derrumbes y nueve muertes. La oposición apunta al sistema de inspecciones del gobierno porteño, cuestionado por su ineficacia e investigado en la Justicia por supuestos hechos de corrupción. Para el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, se trató de una desgracia con suerte porque "sólo tenemos un desaparecido".
Las palabras "accidente" y "desgracia" no sirven para explicar el derrumbe de este edificio. Todos los sistemas de advertencias funcionaron. La Uocra había denunciado que no se respetaban los tiempos de excavación y los vecinos habían denunciado otras irregularidades en el procedimiento de la constructora Lemarche SRL. El gobierno porteño afirmó ante la Defensoría del Pueblo que concurrió en siete oportunidades y detectó problemas que fueron corregidos. "Si ninguna de las inspecciones de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) pudo detectar que el trabajo podía provocar la tragedia que provocó, es porque o no hicieron el trabajo bien o hubo negligencia fuerte", señaló el legislador de Nuevo Encuentro, Gonzalo Ruanova. La causa recayó en el Juzgado de Instrucción de Guillermo Rongo, quien deberá determinar si el Gobierno y los inspectores actuaron correctamente.
En tanto, el Ejecutivo envió a la Legislatura un proyecto para expropiar -previa tasación del Banco Ciudad- el edificio para indemnizar a las víctimas. A cambio, litigará contra la constructora y el estudio Ezequiel Rivarola & Arquitectos, responsable de la obra. Desde la oposición pusieron reparos. "No se entiende para qué quieren expropiar: el valor del terreno no es el mismo que el valor del edificio. El Gobierno debería pagarles a los damnificados sin generar burocracia y garantizarse que no los demanden", aclaró el legislador Aníbal Ibarra. Al cierre de este número, el texto no había ingresado en la Legislatura.
De prosperar, el proyecto generaría una jurisprudencia que podría generar inconvenientes: "Si se establece este mecanismo, el Gobierno deberá responder por los otros 23 derrumbes de la misma manera. Por eso hay que tener cuidado en cómo se fundamenta porque tampoco el Estado puede ser la banca de respaldo de empresarios inescrupulosos", añadió Ruanova.
Por su parte, la diputada peronista Silvina Pedreira presentó otro proyecto para adelantar un subsidio de 50 mil pesos a propietarios o inquilinos como paliativo ante la emergencia.
Impericia y negligencia
"Aquí se sumaron dos cuestiones: impericia de los privados y el Estado está llegando tarde a inspeccionar", explicó a Diario Z el defensor adjunto del pueblo, Atilio Alimena. "Si bien -aclaró- hay que esperar los resultados de los peritajes, se pudo observar que las paredes estaban submuradas, con lo cual es probable que el problema haya estado en el suelo". Alimena agregó que estos accidentes "no son fruto de la naturaleza, sino de errores que pueden y deben evitarse" y advirtió suceden porque existe por parte de las constructoras un "interés excesivo del lucro, de rentabilidad inmediata. Se hacen operaciones para reducir los tiempos de construcción y estos son los resultados". "Me da la impresión de que en este último tiempo hay más excavaciones, quizá porque ahora las cocheras valen más, se hacen más subsuelos de lo que era habitual y los problemas aparecen porque es una actividad en la cual no había esta cantidad de trabajo", opinó el presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, Enrique García Espil.
Cada vez que hubo un boom de la construcción, se produjeron derrumbes en la ciudad. "En los 70, una serie de accidentes marcaron un antes y un después en la construcción. A partir de entonces se convirtió en obligatorio presentar un estudio del suelo porque existían muchos inconvenientes con el basamento, donde se colocan los cimientos", explicó Alimena. En 2007, el gobierno de Jorge Telerman, a raíz de casos similares, realizó un shock de inspecciones en obras. Se relevaron 687 construcciones que estuvieran en etapa de demolición y excavación. El resultado fue determinante: una de cada diez tenía irregularidades.
Desde 2001, se construyeron más de 20 millones de metros cuadrados y el  ritmo de las denuncias, según la Uocra, acompañó el frenesí: en la actualidad hay unos 200 reclamos por mes. Entre 2005 y 2011, las denuncias del sindicato crecieron 800 por ciento. Desde la AGC informaron a Diario Z que el ritmo de las clausuras de obras fue creciendo 10% en los últimos tres años. "En 2009 se hicieron alrededor de 600 clausuras y este año ya pasamos las 700", aseguró un vocero. 
"El Gobierno tiene que ponerse más riguroso en los controles, pero el Colegio de Arquitectos también tiene que ser más severo", afirmó Bárbara Rossen, arquitecta y directora de la Comisión de Planeamiento de la Legislatura. Rossen concuerda con Alimena en resaltar la responsabilidad de los profesionales. "Para eso el profesional tiene una matrícula y es responsable de su actuación. Lo mismo sucede con los médicos. Tiene que haber fuertes sanciones, cuando suceden estas cosas los profesionales deben ser inhabilitados de por vida."
Por ahora, el único sancionado sería el director de Protección al Trabajo, Héctor Aguirre. Una fuente del Ministerio de Desarrollo Económico aseguró que el funcionario está despedido porque estuvo inencontrable todo el fin de semana cuando es el responsable de la seguridad de los trabajadores y también de recibir las denuncias de la Uocra.
Un documento de la Academia Nacional de Ingeniería (ANI) echa luz sobre las principales deficiencias en los controles. Además de destacar la exigencia y calidad necesarias en profesionales que llevan a cabo construcciones que ponen en riesgo vidas humanas, la Academia hace especial hincapié en la necesidad de los controles del Estado: "Existen etapas críticas en algunas obras civiles, en las cuales los riesgos son mayores y más difíciles de evaluar dada la característica heterogénea de los materiales puestos en juego. Esto se verifica en las excavaciones de túneles y de subsuelos que requieren submuraciones de edificaciones vecinas. Será conveniente implementar un procedimiento para que la autoridad pública realice inspecciones en esas etapas. Incluso debería contarse, para estas tareas, con especificaciones especiales en los códigos de edificación, pero sobre todo, la exigencia de someter los procedimientos constructivos a una revisión previa al inicio de la obra".
Las palabras de la ANI están a tono con el reclamo principal de la oposición: la reglamentación de las modificaciones a la ley 3.562, aprobada hace trece meses luego del derrumbe del gimnasio Orión en Villa Urquiza, donde murieron tres personas. "La ley manda a hacer tres inspecciones. Una en la demolición y otras dos en la excavación. Si hubieran ido cuando el pozo estaba abierto a verificar efectivamente cómo estaban haciendo las cosas, se podría haber detectado el problema bastante tiempo antes", explicó el legislador de Diálogo por Buenos Aires, Eduardo Epszteyn, autor de las modificaciones. Sin embargo, el gobierno porteño no estipuló siquiera el presupuesto para 2012, ya que no incluyó una partida para aumentar los controles, tal como lo estipula norma.
Lobbies vs. legisladores
El gobierno porteño adujo, a través de un comunicado de la AGC, que la ley "no se reglamentó por imperfecciones y falta de consenso con los consejos profesionales". La Asociación de Ingenieros Estructurales admitió que se opusieron y aclararon que "el porcentaje de accidentes es muy bajo". "Esto es terrible porque nos tenemos que preguntar quién gobierna la Ciudad y quién hace las leyes, si las cámaras profesionales o los legisladores", advirtió la legisladora Gabriela Cerruti. "No se puede pretender que los que deben de ser controlados, tengan que formular las leyes, disentir o aprobarlas para que sean reglamentadas. Estamos contrariando el buen funcionamiento de las instituciones democráticas", señaló el diputado de GEN, Martín Hourest. "No me sorprende porque el hombre de confianza de Macri, Nicolás Caputo, es uno de los constructores más fuertes de la ciudad; el Gobierno cedió ante el lobby de una corporación e incumple una ley, es gravísimo", agregó Aníbal Ibarra.
Desde la Comisión de Planeamiento dieron un paso para reglamentar "de hecho" la ley. El martes 8 se firmó un despacho para incorporar al Código de Edificación las exigencias de inspeccionar durante la demolición y excavación. El proyecto, acompañado por diputados del PRO, estipula que se deberán efectuar "inspecciones obligatorias, especiales y de oficio" en las obras. Se prevé una primera inspección donde se controle la ubicación del lote, la línea de edificación, el frente interno y la separación del edificio de los ejes divisorios. La segunda cuando se finaliza la última losa; la tercera, al culminar la mampostería y los montantes de las instalaciones, y la cuarta, cuando finaliza la obra.
También se acordó otro proyecto sobre la implementación de la ley de seguridad e higiene nacional en la Ciudad, presentado por la Defensoría del Pueblo en 2008. Lo reclamó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. "Hoy, las empresas constructoras son las que contratan y controlan la seguridad e higiene, en ese lugar debería estar el Estado. Intentaremos que se trate sobre tablas el jueves 10", adelantó Rossen.
En la Ciudad hay 120 peritos verificadores de obra (PVO) que la AGC contrata bajo el formato de locación de servicios. Los inspectores se sortean y el ritmo de las visitas depende de que haya denuncias. "Se hace una inspección cada 30 o 40 días", informaron desde la AGC. Sin embargo, según pudo saber este diario, hay demoras de hasta tres meses en los sorteos. Además, la AGC no está obligada a inspeccionar en el momento más crítico, es decir, durante la demolición o excavación. "Hoy, salvo que haya una denuncia, el Estado se hace presente recién cuando se coloca la primera losa. Por lo general, los inspectores van detrás de las denuncias, no hay una acción coordinada", detalló Rossen.
El ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, dijo que el Estado no es responsable porque no puede estar en cada obra como no podría estar en cada quirófano. Y su vocero refrendó: "No es nuestra responsabilidad controlar la AGC ni va a haber una intervención". Mañana será otro día.

Derrumbes: consejos para vecinos

Cómo actuar si se ven afectados por la construcción de una obra lindera.
Gustavo Desplats es el coordinador de la Protocomuna Caballito, una organización ba­rrial que ha denunciado sistemáticamente irre­gularidades en la construcción de torres y acon­seja a los vecinos sobre cómo actuar si se ven afectados por una construcción.
¿Qué camino puede tomar un vecino que piense que una obra lindera está afectan­do su vivienda?
En primer lugar corresponde recorrer el cami­no institucional. Se puede radicar una denun­cia en el número de contacto con la Ciudad, el 147. Pero hago la salvedad de las restricciones horarias: el 147 atiende de 7.30 a 21 los días hábiles y los sábados, domingos y feriados sólo de 8.30 a 14.30. También se puede llamar al número de emergencias, el 103. El problema es que la respuesta institucional de la Agencia Gubernamental de Control, en ambos casos, demora más de un mes. O por lo menos fue lo que demoró su intervención en los casos de Villa Urquiza, cuando se derrumbó una pared en la obra de la calle Directorio donde murió un obrero, y en el caso de la calle Mitre. Otra opción es llamar a la Defensoría, y comunicar­se con el defensor Gerardo Gómez Coronado. Pero hay que recordar que la Defensoría sólo puede dar consejos al Poder Ejecutivo, sus evaluaciones no son obligatorias. La última instancia en el terreno institucional es acudir a la Legislatura y conseguir que un diputado haga un pedido de informes. Me veo obligado a recordar que el Gobierno de la Ciudad tie­ne entre seis meses y un año para responder. Más expeditiva es la respuesta si se apela a la ley 104 de Información Pública. En ese caso, el Gobierno tiene tres semanas para respon­der. Agotadas las instancias institucionales, el vecino puede fotografiar su casa y apelar a un escribano que registre en un acta notarial las condiciones en que se halla la vivienda. Esto probará en el futuro el estado de conservación en el que se encontraba. El acta puede ser pre­sentada en la Dirección General de Control de Obras que, como vimos, tarda unos 30 días en intervenir. Por último, está la alternativa de presentar un recurso de amparo por "daño presunto" ante la Justicia, en el Foro Conten­cioso Administrativo. Para ello es necesario tener algún dato preciso sobre irregularidades de obra en cuestión: por ejemplo que falta el cartel de obra o de demolición, que exige la normativa.

El cuadrado Roto

Video sobre la destruccion de La Plata

viernes, noviembre 11, 2011

Basteiro cuestionó la presentación de Ibáñez

"Ibáñez ha manifestado un nivel de irresponsabilidad y soberbia que realmente nos preocupa", manifestó el diputado tras la visita del Director de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad a la Legislatura.



El legislador por Buenos Aires para Todos Fabio Basteiro participó hoy de la reunión de Comisión de Desarrollo Económico donde Javier Ibáñez, director de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad, se presentó a dar explicaciones sobre el derrumbe del edificio de Bartolomé Mitre al 1200.
"Ibáñez ha manifestado un nivel de irresponsabilidad y soberbia que realmente nos preocupa, porque con una muerte y la situación que se ha vivido en estos días, lo primero que tendría que haber hecho es reconocer los errores", expresó Basteiro y agregó: "Todos los funcionarios del gobierno que tienen responsabilidades en esta tragedia deberían dar un paso al costado de forma inmediata y permitir que avancen las investigaciones y las medidas necesarias para dar respuesta a esta situación de emergencia".
Durante la reunión en la Comisión, Ibáñez insistió en que no se tiene que meter la política en este tema y aseguró que esto es "un problema técnico". Al respecto, Basteiro afirmó que "los problemas técnicos surgen por la falta de contralor sobre las excavaciones, y la irresponsabilidad política del oficialismo porteño de no reglamentar la Ley 3.562, que fue sancionada en 2010".
"Este boom inmobiliario alentado por los gobiernos de la Ciudad y la Nacion, sumado a una cultura de negociados entre las grandes corporaciones de la construcción y la complicidad de funcionarios de diferentes niveles de gobierno que hacen la vista gorda, provocan esta situación que como en este caso y otros anteriores se termina pagando con vidas". "Ya hemos lamentado las tragedias del gimnasio de Urquiza, de Beara, de Pedro Goyena y el macrismo siempre responsabiliza a otros, nunca hay una responsabilidad directa del Estado que está ausente y no tiene una política determinante respecto al control de las construcciones", finalizó Basteiro.

"Ibañez no contestó casi nada"

Los diputados de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez y Rocío Sánchez Andía, cuestionaron la presencia del titular de la Agencia Gubernamental de Control en la Legislatura.


El director ejecutivo de la Agencia de Control Gubernamental, Javier Ibañez, se presentó en la Legislatura porteña para brindar explicaciones acerca de la obra lindera al edificio que se derrumbó. Al respecto, el diputado Fernando Sánchez, presidente del Bloque de la Coalición Cívica, expresó: "No es la primer desgracia de este tipo que pasa en la Ciudad de Buenos Aires en estos últimos años, así como tampoco es la primera vez que vienen los funcionarios de la Agencia de Control a no contestarnos casi nada". 
Y agregó: "Según Ibáñez, hasta ayer la ley que sancionó esta Legislatura para evitar derrumbes no servía para nada, hoy el funcionario declaró que fue el Ejecutivo y él en persona quien no reglamentó la ley". 
Por otro lado, la presidenta de la Comisión de Vivienda en la Legislatura, la diputada Rocío Sánchez Andía manifestó que: "El mensaje que dio el oficialismo es que el Estado no puede hacer nada para que estas cosas no pasen más. Si esto fuese así, habría que declarar en forma urgente la emergencia en las construcciones en la Ciudad, y suspender preventivamente todas las obras para evitar nuevas víctimas".  
Y agregó: "En este caso, aún cuando los propios inspectores del gobierno porteño advirtieron los riesgos que conllevaría el inicio de la excavación por las características de los edificios linderos, los controles posteriores que se mandaron tenían que ver exclusivamente con cuestiones laborales, y no mandaron inspección alguna relativa a la excavación propiamente dicha. Esto demuestra que las responsabilidades de la constructora y de los arquitectos, estuvo acompañada por responsabilidades claras de los funcionarios".

“No se puede poner al zorro al cuidado de las Gallinas”


09:55 | 09/11/2011
Pide la renuncia del titular de la Agencia de Control


Hourest pidió la renuncia del titular de la Agencia de Control porteño.
Hourest pidió la renuncia del titular de la Agencia de Control porteño.
Con estas palabras, el diputado del GEN, Martín Hourest, quien expresó –según los dichos del propio director de la Agencia Gubernamental de Control porteña, Javier Ibáñez- que no se puede pretender que los que deben de ser controlados, tengan que formular las leyes, disentir o aprobarlas para poder ser reglamentadas.

"Es terrible que esto suceda ya que estamos contrariando el buen funcionamiento de las instituciones democráticas, llegando a trágicos sucesos como el ocurrido el pasado viernes en el edificio de la calle Bartolomé Mitre 1232" sostuvo Hourest.
 
“Ibáñez no puede declarar lo que manifestó. Si es así, nos encofraríamos ante una clara confesión de una administración plutocrática contraria a todas las formas de nuestras instituciones democráticas”, dijo el legislador del GEN.

 “La lectura de los dichos del funcionario,  clarifican el motivo de la falta de reglamentación de la Ley 2.562. Y la causa no es nada más ni nada menos que el rechazo que suscita ante quienes tienen la obligación de cumplir con la Ley. Implica que el funcionario pone por encima de la decisión unánime de la Legislatura de la Ciudad, la voluntad de quienes tenían que ser controlados por esta norma”, realmente un absurdo”.

 “Esto revela el modelo de funcionamiento de la administración macrista y reconoce un método utilizado para evitar cumplir con lo normado por la Legislatura sin pagar el costo político del veto”.

“Ibáñez pone blanco sobre negro en quien tiene el control real del aparato del Estado de la Ciudad. Ellos son los intereses concentrados que, según confesión de parte, digitan qué se reglamenta y qué no se pone en práctica en nuestra Ciudad”.

 Recordemos que La Agencia Gubernamental de Control (AGC) del Gobierno de la Ciudad, a cargo de la reglamentación de la Ley 3562, sostuvo mediante un comunicado que “no se reglamentó por las imperfecciones y la falta de consenso, al momento de su aprobación, con las entidades profesionales que construyen en la ciudad.
La AGC salió a buscar los consensos con los distintos consejos profesionales de ingeniería y arquitectura para poder hacer operativa una ley que debe controlar precisamente a quienes construyen.

“Este tipo de lamentables revelaciones no pueden permanecer sin una aclaración y de confirmarse, solo queda esperar la renuncia del funcionario a cargo de la Agencia Gubernamental de Control”, culminó el legislador del GEN, Martín Hourest.